Ne Hachi, ¿recuerdas aquella primera vez que entraste en mi camareta con Kaoya? Yo aun recuerdo como sonó la puerta aquel día...
Asomaste su cabecita por la puerta sonriendo, como si fuera un regalo para mi. Lo que no entendí hasta tiempo después era que el regalo, en realidad, eras tú. Mentiría si no admito que hasta hace algo menos de dos semanas aun tenía la esperanza de abrir tu puerta y veros a las dos en la cama frente al portátil, con tus gafas puestas y ese moño a medio recoger. Volver a ver las cajas por el suelo y los montones de ropa apilados con un caos ordenado que me hacía recordar que somos tan iguales dentro de nuestra diferencia. Aquellas despedidas rápidas en la puerta de la academia a mi padre para subir lo más rápido que me dieran las piernas las escaleras de la US y contarte todo lo que había pasado durante esos casi dos días separadas. Las largas y animadas horas de charla contándonos tantas tonterías la una a la otra, llegando a tocar temas que quizá nunca antes había compartido con nadie más. Mis cascabeles, no han vuelto a sonar de la misma forma.
Recuerdo nuestras noches de chino, (casi consecutivas) viendo Love Hina en la cocina de la residencia mientras "La Mari", Vela o "La Pulido" se preparaban sus cenas detrás nuestra hablando sobre su incomprensión por nuestro fanatismo hacia el anime. Ultimamente, ahora que tengo una casa para mi sola, a la hora de la cena me dan ganas de prepararme unos tallarines o un arroz como tú me los hacías, pero siempre renuncio a la idea, porque no quiero perder el recuerdo de aquel sabor tan especial, sólo porque tú los habias hecho...
Para mi ahora, las dos de la tarde ya no significan nada, tan solo una hora más en el reloj, lo mismo que para el resto de la gente, imagino, el fin de la jornada laboral, la hora de comer, el momento de volver a casa... Para mi era una hora mágica, en la que iba tan rápido como podía hasta la banda y antes de doblar la esquina paraba para respirar, atusarme el moño, colocarme el ceñidor y caminar con paso firme y tranquilo hasta la enrejada puerta y esperar a que salieras gritando como una niña pequeña entusiasmada "Hai ilPalazzioooo!!!" probocando que una enorme sonrisa se dibujara en mis labios. Aquella era para mi la total felicidad. No podía pedir más. Aunque creo que nunca te lo dije.
Madrugar para mi se ha hecho algo rutinario, aburrido, parsimonioso, tedioso... y más aun desde que me cambiaron de habitación. Antes deseaba que sonara el despertador, vestirme corriendo y salir como un rayo a buscarte para salir a trabajar. Sabía que en cuanto abriera tu puerta todo, absolutamente todo lo que me pudiera atormentar acabaría en ese instante, tu sonrisa y tu voz conseguían llenar ese vacío que tenía dentro. Mi corazón era reconfortado en el momento en que tu imagen entraba por mis retinas.
Siento admitirlo, pero creo que esto, tampoco te lo llegué a decir nunca.
Ne Hachiko, ¿Cuántas horas habremos pasado juntas en menos de 6 meses? creo que a decir verdad, eres la persona con la que más tiempo he pasado y de la que en ningún momento quise separarme. He vuelto a pasar por la calle Preciados, por Callao, pero ahora tienen un aire diferente, un sabor distinto, como a recuerdo lejano, a tiempos mejores... No podré volver a oir las palabras "orda de zombies" juntas sin sonreir y a la vez sin entristecerme un poco por dentro.
¿Sabes que el ramen ahora tiene otro sabor? ¿y que cada "tata to teta" ya no es canturreado sin recordarte? ¿y que en el momento de entrar en casa o recibir a alguien siempre hay dos palabras que no pueden faltar? ¿por qué a la hora de comer siempre tengo que juntar las manos y aunque sea mentalmente dar las gracias? ¿y por qué me toco la panza cuando he terminado y sonrío satisfecha mirando al techo pensando que alguien escuchará lo que pienso? ¿por qué cada palabra en japonés tiene un significado oculto para mi? ¿por qué el kanji el viento, el agua y el fuego son tan importantes? ¿por qué cada palabra o expresión que uso suena en mi cabeza en dos idiomas?
Ne Hachi, sensei, ¿de verdad pasó todo esto? ¿estas segura de que no fue un sueño de una de esas largas siestas que me hechaba? si, aquellas de las que había que reanimarme con las patitas de Kaoya sobre mi espalda, ya sabes... ¿tú también las recuerdas? ¿por qué no puedo evitar sentirme tan identificada con Nana? ¿por qué cada una de sus palabras la oigo como mía? ¿es que acaso es una historia basada en hechos reales? No... no puede ser... nosotras no nos llamamos igual. Definitivamente, tuvo que ser un sueño, pero, ¿entonces? ¿cuándo he despertado? ¿en qué momento me levanté de la cama? ¿dónde estais Kaoya y tú? ¿es posible que el sueño sea lo que estoy viviendo ahora? No lo creo, duele tanto que ya debería de haber despertado...
Ne...¿Crees que esta noche el Tajo estará igual de oscuro que aquella vez? ¿estarán los puntitos naranjas de las farolas reflejados en su superficie de la misma forma? ¿volveré a sentir lo mismo cada vez que escuche un opening o un ending de Naruto o de Nana sin tí a mi lado?
El hilo de humo del incienso se desvanece en el aire haciendo unas curvas delicadas, pero en cuanto me muevo o respiro desaparece violentamente, dejando sólo el olor a canela y naranja en el ambiente.
Ahora entiendo muchas cosas... los vínculos duelen, sobre todo cuando son tan fuertes. ¿Cómo lo hicimos? ¿Cómo logramos hacer de esto algo tan especial?
Creo que este es el momento perfecto para confesarte un pequeño secreto... el día de tu despedida, el día que te fuiste de Toledo, no fui a verte, no por lo que pasó la noche anterior en Madrid, sino porque sabía que sería una de las despedidas más duras a las que me enfrentaría en toda mi vida y el miedo hizo presa de mi. No fui capaz de salir de mi cama, ni de levantarme tansiquiera. No tenía las fuerzas necesarias para afrontar ese "adios". No quería reconocer que te ibas de mi lado. Por eso, estuve dando vueltas en la cama toda la mañana lamentándome por ser demasiado tarde para salir corriendo y abrazarte, pidiéndote que por favor te quedaras conmigo. Gomenasai.
Ahora todo lo que tengo son mis recuerdos, mis tesoros más valiosos. Un kunai solitario en una funda llorando por su compañero, una figura de mi personaje favorito (con el que más identificada me siento) y un poster decorando el techo de mi habitación encima de mi cabeza. Todas las noches me duermo mirándolo fíjamente, prometiéndome que volveremos a estar asi de unidas otra vez, que volverá el día en que coincidamos de nuevo en nuestros caminos y podamos contarnos todas las aventuras que hemos vivido por separado, señalándolo con el puño cerrado y los ojos desafiantes, en ocasiones cubiertos de lágrimas.
Ne Hachi, la barrita de incienso a terminado por consumirse sóla, el humo me rodea como una ligera niebla que mece mis palabras y siento que este es el momento de dedicarte una despedida de las nuestras, que no es un adios, ya que en cualquier momento volveremos a abrir la puerta para entrar otra vez con una enorme sonrisa.
Me alegra que seas feliz en estos momentos, me reconforta ver tu nombre en la pantalla de mi-tu móvil, me gusta ver tu muro lleno de estados caóticos y estrafalarios, me encanta saber que te veré pronto y que podré volver a ver tu sonrisa, asi pasen meses, lo estaré esperando ansiosa, te estaré esperando. Procura que hasta ese momento todas tus lágrimas sean de felicidad.
Haga lo que haga siempre me quedaré corta y me faltarán miles de cosas por decirte. Gracias por formar parte de mi mundo, por adentrarme en el tuyo.
Arigato Hachiko sensei, hontoni, arigato.

Ne, Nana... Llevo todo el día intentando comentar algo sobre ésto, y no tengo palabras. Ya las has dicho tu todas. Me has hecho casi ponerme a llorar en mitad de la vía pública. Ese tiempo no volverá. La vida sigue y va cambiando. Pero te puedo asegurar que nosotras siempre estaremos ahí esperando al momento en que nuestros caminos puedan encontrar un cruce para encontrarse de nuevo y disfrutar de todo aquello que aún no une y nos unirá eternamente. Ne Nana, nuestra historia no ha acabado. Nuestro anime será más largo que DB, Naruto o que nuestro fic. Y por muchas lágrimas que derramemos, siempre que volvamos a vernos tendrá un final feliz
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